
Todo transcurría mientras el reloj, marcaba las 6.Creí haberme perdido, aunque al parecer solo me había pasado una calle. Estaba por fin a las afueras del templo de Sto. Domingo. Estas calles me parecían familiares, un flashback llego a mi mente (imágenes de mis hermanos, mis padres y de mi cuando era una niña). Regresando a las afueras del templo, entre y observe que era un lugar majestuoso lleno de esplendor y de muchos turistas.
Un lugar tan hermoso, que desgraciadamente no era tan concurrido por los poblanos. En el interior de Sto. Domingo se encuentra la capilla del Rosario, en la que se puede apreciar del lado superior derecho 3 grandes imágenes, la primera describe la anunciación, la segunda la visitación y por último el nacimiento de Jesús;(algunas palabras mencionadas anteriormente, no están escritas de la manera debida ya que si le denotara de manera correcta perdería el sentido, citando al guía de aquella tarde). Del lado superior izquierdo al igual que del lado derecho, se encuentran 3 representaciones de lo que son: la adoración de los reyes, la presentación de Jesús en el templo y Jesús entre los doctores.
Francisco López Pinto fue el que se encargo de las ondulaciones de la capilla, en el que también los indígenas formaron parte esencial para la construcción. Estas ondulaciones se encuentran en algunas Iglesias de Oaxaca y Puebla. El conde Antonio de Obregón dono oro, 21 en oro el rosario y 23 ½ para la capilla. En la parte de arriba de la capilla hasta el último se ve una orquesta, de la cual se distingue un rostro; es el semblante de Dios sonriente dirigiendo la orquesta.
El vestido de la virgen es de seda y el rosario que tiene entre las manos es de perlas, las cuales eran una ofrenda por parte de los marineros, quienes fielmente se encomendaban a ella en cada viaje que tenían.
Francisco López Pinto fue el que se encargo de las ondulaciones de la capilla, en el que también los indígenas formaron parte esencial para la construcción. Estas ondulaciones se encuentran en algunas Iglesias de Oaxaca y Puebla. El conde Antonio de Obregón dono oro, 21 en oro el rosario y 23 ½ para la capilla. En la parte de arriba de la capilla hasta el último se ve una orquesta, de la cual se distingue un rostro; es el semblante de Dios sonriente dirigiendo la orquesta.
El vestido de la virgen es de seda y el rosario que tiene entre las manos es de perlas, las cuales eran una ofrenda por parte de los marineros, quienes fielmente se encomendaban a ella en cada viaje que tenían.
Fue una tarde en la que valore el hecho de ser poblana, y de darme cuenta que no necesito viajar tan lejos para apreciar la belleza que se encuentra a unos cuantos pasos. “Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran” José Saramago.