Mostrando entradas con la etiqueta escribo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escribo. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de mayo de 2010

Escribo luego existo




Nada parece interrumpir el momento en el que me dispongo a encender el monitor. Después de 3 minutos de espera comienzo a plasmar letra por letra lo que le sigue a continuación.
Al querer mencionar a Ryszard Kapuściński intento convertirme en las noches y los días que lo acompañaron por los barrios africanos mientras bebía agua de los charcos y las hormigas le sonreían ignorando que formarían parte de su almuerzo.
Las palabras flotan a mí alrededor incitándome a tomarlas pero yo no tengo claro por dónde debo continuar.
La imagen que llega a mi es la de la sangre que tuvo que correr para que los estados africanos se independizaran de países europeos. Y que por cada paso que los habitantes dan, las huellas del pasado siguen presentes.
No es una labor nada fácil ya que requiere de un sacrificio pero sobre todo de entregarse totalmente sin esperar que el dinero toque a la puerta. Kapuściński se mantuvo las 24 horas del día en cuerpo y alma para otorgarnos un trabajo de calidad.
El periodismo es una forma de vida que se ve remunerada en el momento en el que los lectores se sientan asociados con lo que les ofrecemos y nuestros nombres estén presentes en el desayuno de una reunión de amigos o en el pasillo de la universidad, por solo mencionar algunos.
Es ahí cuando la felicidad invadirá el cuarto y sentiré que mis miedos saltaran por la ventana.
Uno de los pesares de la información es la manera tan “especulativa” en cómo es manejada, ya que se deja a un lado el expresar lo que realmente sucede y se encuentran en los medios situaciones que no son más que pan y circo. Aumentando las cuentas bancarias de los directores y ejecutivos en la prensa. Convirtiendo al periodista “en un ser que carece de convicción”.
Al recordar cuando me preguntan (¿Qué estudias?) yo contesto periodismo. Algunos me sonríen y siguen cuestionándome pareciendo interesados en lo que despejo sus interrogantes. Aunque una vez me preguntaron y (¿No tienes miedo de morir? Lo que estudias me parece muy arriesgado). En aquel momento lo que broto de mis labios fue un NO acompañado de una sonrisa.
Y ahora que lo pienso, mi postura sigue siendo la misma. La muerte no está presente en mi mente ni en mis conversaciones y no me incomoda cuando el tema surge de manera espontanea. Relacionado al periodismo, los riesgos que se tornan a su alrededor depende de la situación y el tiempo.
En constancia estamos en relación con distintos seres, entre ellos hallaremos a quienes no concuerden con nuestra manera de actuar y de pensar. Y habrá otros con los que no será tan difícil intercambiar puntos de vista. Esto nos llevara a un aprendizaje que mejorara la capacidad de enfrentarnos a los continuos cambios de las personas y lo que hay detrás de ellas.
La empatía se hace presente en algunos individuos pero principalmente en los periodistas quienes debemos ponernos en los zapatos de nuestro emisor para comprender el porqué de sus acciones.
Somos los ojos de quienes desean un cambio y la voz de los que cansados de gritar se quedan sin aliento pasan el tiempo tratando de idear una nueva forma de conseguir que alguien les preste atención y actué.
Distintas son los casos de injusticia que se viven hoy en día. Millones de niños son explotados en México y diversos países del mundo, los delincuentes se encuentran en las calles acechando a quien ha trabajado arduamente durante el día para en menos de 10 minutos conseguir lo que tan fácil se le hizo conseguir con un arma. Hay tantas injusticias y tanto por hacer para erradicar los terribles monstruos que siguen en la sociedad. Yo quiero prestar mi tiempo y ofrecer un camino a los que llegaran después de haber logrado un mejor mañana.
Obstáculos trataran de impedir que resultemos victoriosos, pero todo depende de la pasión y la disposición de no perder la fe en lo que creemos. Y que a pesar de que la censura nos invadirá como las nubes que se colocan sobre las montañas para impedir que el sol llegue hacia ellas, nuestro espíritu no debe de dejarse morir.


El dinero nos perseguirá, seremos invitados a distintos lugares. Buscaran la manera de seducirnos y encontrar un precio a nuestro silencio o a la omisión de información que pudiese terminar con la imagen de la falsedad y quitarnos la venda de los ojos. Quien no quiera ajustarse a los intereses de los dueños será despedido y si la insistencia del periodista no reduce empezara la cacería.
El temor podrá presentarse de menor a mayor medida y viceversa, y de nosotros depende lo que vamos a hacer cuando una situación de esa magnitud se nos presente. No dudo que el usaran cualquier tipo de chantaje para perjudicar la relación con nuestra pareja-hijos-padres, la desesperación que ellos tendrán por ocultar sus fallas.
Como lo escuche una vez en clase, los médicos entierran sus errores y los errores de los periodistas salen a la luz pública. No nos podemos permitir creer ciegamente en lo que nos dicen en los que vemos ni en lo que leemos parte de desarrollar nuestras habilidades para reconocer que es lo que debemos tomar y usarlo para empezar la nota, la intuición se manifiesta esporádicamente indícanos que es lo que debemos de puntualizar.
Tal es el caso de muchos editores quienes al haber dado una nota que caí en lo incierto y resultaba erróneo perdieron su trabajo y el nombre que tanto trabajo les había costado consagrar. Es por eso que se nos exige ser mejores, desarrollar un estilo dándole posición al idioma en la manera de escribir.
Las historias, noticias las encontramos hasta en la vuelta de la esquina. La cuestión es mantener nuestras antenitas de radar alertas en todo momento. Los lugares en los que estemos no radican en que si es mejor o peor sino en que nos encontramos en distintos tiempos y que mientras algunos se interesan por estar en Asia otros se interesen en Latinoamérica.
Lo anterior me lleva a trasladarme al lugar de los hechos, para sentir lo que es estar en el momento adecuado a la hora adecuada, ya que si solo mis fuentes fueran solo de material (enciclopedias, revistas, artículos) solo me lleva a informar la situación tan marginal a la que se enfrenta determinado número de la sociedad sin permitirme adentrar a la búsqueda de soluciones. Ambas dependen de cada persona.
En la redacción nos dedicamos a eliminar elementos que nos parecen innecesarios seleccionando lo que consideremos debe formar parte de nuestro escrito. Esta persistente tarea por escribir y ordenar mis ideas para que quien lo lea entienda y se sienta atraído transcurre mientras esperamos que la habitación que cada vez se va vaciando conforme al pasar las horas, sentimos que ya no hay más que dar.
Esto suele ser una equivocación a la que recurrimos con constancia provocando inseguridad al finalizar y ya al estar a punto de entregar la columna o artículo que tenemos previsto. El releer una y otra vez nos deja una insatisfacción impulsándonos a querer dar clic en (delete) y empezar de nuevo. Nuestro compromiso es tal que no nos importa pasarnos las horas tratando de dar lo mejor de nosotros en cada palabra que escribimos, para el resto es normal “con eso basta” pero dentro de nosotros una voz interior produce estar una vez más ordenando y concluyendo tratando de dejar que cada línea sea un reflejo del esfuerzo y la inversión de tiempo que hemos dejado.
Al final la escasez de ruido es la que nos mantiene a pie y nos motiva a cantar bajo la lluvia mientras el frio nos recorre de los pies a la cabeza.